Juegos en familia para conectar con tus hijos sin pantallas
Entre el colegio, el trabajo, las extraescolares, las tareas de casa y las pantallas, encontrar momentos en los que toda la familia haga algo junta no siempre es sencillo. Y cuando por fin aparece un rato libre, llega la gran pregunta: ¿qué hacemos?
Los juegos en familia son una de las formas más sencillas de convertir ese tiempo compartido en un momento realmente divertido. No hace falta preparar grandes planes ni tener decenas de juegos en casa. A veces basta con unas cartas, un poco de imaginación o una actividad que consiga que pequeños y mayores quieran participar.
Además, jugar juntos permite descubrir una faceta diferente de los padres, los hijos y los hermanos. Durante un rato desaparecen las prisas y las obligaciones y todos comparten un mismo objetivo: adivinar una palabra, superar un reto, ganar una partida o, simplemente, reírse juntos.
Por eso hemos recopilado diferentes juegos para jugar en familia, desde clásicos que funcionan prácticamente a cualquier edad hasta propuestas para moverse, pensar o salir de la rutina.
¿Qué tiene que tener un buen juego para disfrutar en familia?
No todos los juegos funcionan igual cuando participan personas de edades diferentes. Un juego puede resultar muy entretenido para un niño de diez años y demasiado complicado para su hermano pequeño, mientras que otro pensado exclusivamente para los más pequeños puede hacer que los adultos pierdan rápidamente el interés.
Los mejores juegos para toda la familia suelen tener algo en común: son fáciles de entender, permiten participar a todos y no necesitan demasiada preparación.
También es importante adaptar las reglas cuando sea necesario. Si hay mucha diferencia de edad entre los participantes, podemos crear equipos mezclando adultos y niños, reducir la dificultad de algunas pruebas o introducir pequeñas ventajas. El objetivo no tiene por qué ser competir en igualdad absoluta, sino conseguir que todos puedan formar parte del juego.
Y hay otra regla que conviene recordar: no todo tiene que girar alrededor de ganar. Los retos cooperativos, las pruebas por equipos o los juegos en los que todos intentan alcanzar un objetivo común pueden resultar incluso más divertidos.
1. Mímica: un clásico que nunca falla
Uno de los juegos divertidos en familia más fáciles de organizar es la mímica. Solo necesitamos preparar pequeños papeles con palabras, personajes, profesiones, animales, películas o acciones.
Una persona coge un papel y debe conseguir que los demás adivinen qué aparece escrito sin hablar ni emitir sonidos.
Podéis dividir la familia en dos equipos y establecer un tiempo máximo para cada turno. Por ejemplo, 60 segundos para acertar tantas palabras como sea posible.
Para jugar con niños pequeños es recomendable utilizar conceptos fáciles de representar: un perro, un bombero, dormir, nadar o conducir. Con niños mayores y adultos se puede aumentar la dificultad introduciendo películas, personajes conocidos o expresiones.
2. ¿Quién soy?
Otro juego que apenas necesita preparación. Cada participante escribe en un papel el nombre de un personaje, animal, profesión u objeto y se lo coloca a otra persona en la frente sin que pueda verlo.
Por turnos, cada jugador hace preguntas que solo pueden responderse con "sí" o "no":
- "¿Soy una persona?"
- "¿Existo de verdad?"
- "¿Soy un animal?"
- "¿Salgo en películas?"
El objetivo es descubrir quién o qué eres haciendo el menor número posible de preguntas.
Una de las ventajas de este tipo de juegos de familia es que se pueden adaptar completamente a los intereses de los participantes. Podéis hacer una partida exclusivamente de animales, personajes de dibujos animados, deportistas, profesiones o miembros de la propia familia.
3. Búsqueda del tesoro por casa
Una búsqueda del tesoro puede transformar una tarde cualquiera en una pequeña aventura.
Una persona esconde un objeto o una pequeña recompensa y prepara diferentes pistas que conducen de un lugar a otro. Cada pista debe ayudar a encontrar la siguiente hasta llegar al premio final.
Para los más pequeños pueden utilizarse dibujos, colores o indicaciones muy sencillas. Para los mayores, acertijos, operaciones matemáticas, códigos o juegos de palabras.
También podéis organizar la búsqueda entre todos. Un equipo prepara las pistas y otro intenta resolverlas; después se intercambian los papeles.
Es una propuesta especialmente interesante para esos días en los que queremos hacer algo diferente sin necesidad de salir de casa.
4. Stop o Tutti Frutti
Pocos juegos necesitan tan poco material y generan tantas partidas diferentes.
Cada jugador prepara una hoja con varias categorías:
- Nombre
- Animal
- Ciudad
- Comida
- Profesión
- Objeto
- Personaje
Se elige una letra al azar y todos tienen que completar las categorías con palabras que empiecen por ella. El primero que termina dice "¡Stop!" y los demás dejan de escribir.
Después llega el momento de comparar respuestas y repartir los puntos.
Podéis cambiar las categorías según la edad de los niños o los intereses familiares. Por ejemplo, añadir "película", "deporte", "cosa que encontramos en casa" o "algo que llevaríamos de viaje".
5. Historias encadenadas
Este es uno de esos juegos en los que nunca sabemos cómo va a terminar la partida.
Una persona comienza una historia con una frase:
"Una mañana, al abrir la puerta de casa, encontramos una caja enorme..."
La siguiente debe continuarla añadiendo una nueva frase y así sucesivamente hasta construir entre todos una historia.
Cuanto más inesperados sean los giros, mejor.
También podéis añadir reglas: cada participante debe introducir una palabra concreta, hacer aparecer un personaje determinado o continuar la historia durante solo 20 segundos.
No se trata de crear una historia perfecta. Precisamente lo divertido es ver cómo una idea aparentemente normal termina convirtiéndose en una aventura completamente disparatada.
6. Juegos de pistas y adivinanzas
Las adivinanzas son otro recurso sencillo para esos momentos en los que no tenemos ningún juego preparado.
Una persona piensa en un objeto, animal, lugar o profesión y los demás tienen que descubrirlo a partir de pistas.
Por ejemplo:
- "Se utiliza en muchos trabajos."
- "Puede llevar uniforme."
- "A veces conduce un vehículo grande y rojo."
- "Apaga incendios."
Además de las adivinanzas tradicionales, podéis crear las vuestras. De hecho, inventarlas puede resultar tan entretenido como resolverlas.
7. Retos de un minuto
¿Quién puede construir la torre más alta en 60 segundos? ¿Y transportar más objetos de un recipiente a otro utilizando únicamente una cuchara?
Los retos rápidos funcionan especialmente bien cuando buscamos juegos padres e hijos en los que todo el mundo pueda participar.
Algunas ideas sencillas son:
- Construir una torre con vasos.
- Mantener un globo en el aire durante un minuto.
- Encestar bolas de papel en una caja desde cierta distancia.
- Transportar objetos utilizando únicamente una cuchara.
- Ordenar determinados objetos por colores antes de que termine el tiempo.
- Dibujar algo con los ojos cerrados para que el equipo lo adivine.
Podéis preparar varias pruebas y organizar unas pequeñas "olimpiadas familiares". Lo importante es que sean retos sencillos y seguros que puedan realizarse con objetos cotidianos.
8. Juegos de mesa para toda la familia
Los juegos de mesa siguen siendo una apuesta segura. La clave está en elegir uno adecuado a la edad de los participantes y al tiempo disponible.
Para partidas rápidas funcionan especialmente bien los juegos de cartas, memoria, dibujo o palabras. Si disponéis de más tiempo, podéis optar por juegos de estrategia, misterio o aventuras.
Una buena idea es establecer un pequeño ritual familiar: por ejemplo, que cada semana una persona diferente elija el juego. Así todos tienen la oportunidad de proponer sus favoritos y se evita terminar jugando siempre a lo mismo.
9. Concurso de preguntas familiar
No hace falta tener un Trivial en casa para organizar un concurso.
Cada miembro de la familia puede preparar varias preguntas y dividirlas por categorías: animales, películas, música, deportes, geografía, ciencia, dibujos animados...
Incluso podéis incluir una categoría sobre vuestra propia familia:
- "¿Dónde fueron las últimas vacaciones juntos?"
- "¿Cuál es la comida favorita de mamá?"
- "¿Quién tarda más en prepararse por las mañanas?"
- "¿Qué película hemos visto más veces?"
Este tipo de preguntas convierte un concurso tradicional en algo mucho más personal y suele provocar algunas de las respuestas más divertidas.
10. Cocinar juntos también puede convertirse en un juego
La cocina ofrece muchísimas posibilidades para compartir tiempo en familia.
Podéis preparar pizzas y dejar que cada participante diseñe la suya, decorar galletas, inventar una receta con determinados ingredientes o realizar una pequeña competición de presentación de platos.
Con niños pequeños, las tareas deben adaptarse siempre a su edad y realizarse bajo supervisión adulta.
También se puede convertir la actividad en un juego de sentidos: reconocer ingredientes con los ojos cerrados, identificar alimentos por su olor o intentar descubrir diferentes sabores.
11. Gymkana familiar
Si tenéis algo más de espacio, podéis organizar una gymkana con diferentes estaciones.
No tienen que ser pruebas complicadas. Saltar varias veces, mantener el equilibrio, resolver una adivinanza, encestar una pelota, encontrar un objeto escondido o completar un pequeño puzle pueden formar parte del recorrido.
La combinación de pruebas físicas y mentales permite que cada miembro de la familia destaque en algo diferente.
Además, podéis jugar individualmente o crear equipos de adultos y niños para superar juntos todas las estaciones.
12. Cambiar de escenario: jugar en familia fuera de casa
Los juegos no tienen por qué quedarse en el salón. Un parque, una excursión o una visita a un espacio pensado para los niños puede convertirse en una oportunidad para compartir nuevas experiencias.
Salir del entorno habitual permite plantear actividades diferentes y, sobre todo, romper con la rutina.
En Micropolix, por ejemplo, los niños pueden descubrir una ciudad diseñada a su medida en la que tienen la oportunidad de experimentar con diferentes profesiones y situaciones de la vida cotidiana.
A través de las actividades formativas y oficios de Micropolix, pueden ponerse en la piel de diferentes profesionales y tomar sus propias decisiones dentro de la ciudad.
Es una manera diferente de plantear un día en familia: los niños se convierten en protagonistas de la experiencia mientras los adultos los acompañan y descubren cómo se desenvuelven en cada actividad.
Si queréis organizar vuestra visita con antelación, podéis consultar toda la información práctica en la sección Planea tu visita.
Cómo elegir juegos en familia según la edad
La edad de los niños es uno de los principales factores que debemos tener en cuenta.
Con niños pequeños funcionan mejor los juegos cortos, visuales y con reglas muy sencillas. Las imitaciones, las canciones, las búsquedas de objetos, los juegos de memoria o las actividades de movimiento suelen ser buenas opciones.
A medida que crecen, podemos introducir reglas más complejas, estrategia, preguntas, acertijos y competiciones por equipos.
Con preadolescentes y adolescentes, una buena opción es dejar que sean ellos quienes propongan algunos juegos. Escape rooms, concursos de preguntas, retos, juegos de cartas o actividades en las que tengan que resolver un misterio pueden resultar más atractivos que propuestas excesivamente infantiles.
En cualquier caso, la edad indicada en la caja de un juego es solo una referencia. Nadie conoce mejor que la propia familia los intereses y capacidades de sus hijos.
Cómo conseguir que todos quieran participar
Obligar a jugar suele ser la forma más rápida de conseguir exactamente lo contrario. Si queremos establecer estos momentos como una costumbre familiar, es mejor que la experiencia sea flexible.
Podéis empezar con partidas cortas, dejar que los niños elijan entre varias alternativas o permitir que cada semana sea una persona diferente quien decida la actividad.
También conviene alternar tipos de juegos. Si siempre elegimos juegos de preguntas, probablemente terminarán disfrutándolos únicamente quienes tengan más conocimientos. Si combinamos movimiento, creatividad, memoria, habilidad, suerte y estrategia, todos encontrarán momentos en los que puedan destacar.
Y tampoco pasa nada si modificáis las reglas. Las reglas están para conseguir que el juego funcione, no para convertir una tarde familiar en una discusión sobre quién ha incumplido el punto 7 del manual.
Lo importante es encontrar momentos para jugar juntos
No hace falta organizar una tarde perfecta ni preparar actividades espectaculares. Muchos de los mejores juegos en familia empiezan de manera improvisada, con unas cartas, un papel y un bolígrafo o una pregunta lanzada durante la sobremesa.
Lo importante es encontrar propuestas que encajen con las edades y gustos de quienes participan y que permitan a todos formar parte de la experiencia.
Podéis empezar por una búsqueda del tesoro en casa, recuperar algún juego de mesa que lleve meses guardado, organizar un concurso de preguntas o preparar un plan diferente fuera de casa.
Porque, al final, los mejores juegos para jugar en familia no siempre son los más originales ni los que tienen más reglas. Son aquellos que consiguen que, durante un rato, pequeños y mayores quieran seguir jugando una partida más.